Ya sabéis lo mucho que me gustan las novelas inglesas del siglo XIX. Todo ese drama, todas esas tacitas de té, los paseos a caballo, las largas cartas enviadas a un amante secreto… Vaya, que me dan ganas de hacer las maletas y largarme al primer pueblecito inglés que me encuentre por el camino. Voy intercalando lecturas pero de vez en cuando el cuerpo me pide drama y ahí tenía La inquilina de Wildfell Hall de Anne Brontë esperando desde hace tiempo. Y no, no me he querido resistir.

Gilbert Markham es un joven que ha heredado la hacienda familiar. Vive junto a su madre viuda y sus hermanos, con desahogo pero sin ser realmente ricos. Su vida, apacible y tranquila, cambiará cuando a la desolada mansión de Wildfell Hall llegue una nueva inquilina, la señora Helen Graham, una viuda que vive con su hijo de corta edad y que busca la tranquilidad del campo, sin mezclarse demasiado con los vecinos. Pronto Gilbert empezará a sentirse atraído por la misteriosa mujer pero su amor tendrá más impedimentos de los que imagina.

Y es que Helen no está viuda realmente sino que ha abandonado su marido, un hombre atractivo y dado a todos los vicios imaginables, que la engaña y la humilla de manera constante. Temiendo por su hijo, porque tenga a su padre como un modelo a seguir, Helen huye dispuesta a comenzar una nueva vida, cambiándose el nombre y siendo lo más discreta posible, viviendo de lo que gana vendiendo sus cuadros. Claro que no pensaba enamorarse y eso siempre supone un problema.

‘La inquilina de Wildfell Hall’ es una de las novelas que mejor retratan la brutalidad del abuso y los malos tratos dentro de una pareja, y todo esto habiendo sido escrita en la Inglaterra del siglo XIX por la hija soltera de un párroco. Es increíblemente moderna, increíblemente certera, dolorosa y cruel, porque en Helen vemos encarnado el sufrimiento de miles de mujeres pero que no tuvieron el valor de alzarse como lo hace ella en esta maravillosa novela.

Anne Brontë retrata una realidad oculta pero no por ello menos cierta, con una prosa elegante y cuidada y un acertadísimo estudio de los personajes. La brutalidad del marido, la inocencia del hijo, el sufrimiento callado de la esposa, el amor sincero del pretendiente. Todos ellos conforman un retrato fiel de una época en la que un personaje como Helen no solo estaba mal visto, es que era decididamente impensable. Todo un ejemplo de valentía, de empoderamiento femenino y sí, también de amor.

Si hoy en día nos sorprende la dureza del maltrato que sufre Helen imaginad cuando fue publicado. La novela, de hecho, fue un escándalo y se la acusó de ser grosera y brutal, y eso que se publicó bajo el nombre masculino de Acton Bell. En una época en la que la mujer tenía con frecuencia menos valor que un buen caballo a ojos de maridos y padres, Anne Brontë tuvo el valor de dotar a su heroína de fuerza suficiente como para buscar la felicidad por sí misma. Una novela maravillosa y muy necesaria, de lectura casi obligatoria para todos aquellos lectores que busquen historias que calan y personajes fuertes. Un clásico con todas las letras que merece ser mucho más conocido.

‘La inquilina de Wildfell Hall’

Alba Editorial

Traducción: Waldo Leirós

Colección: Clásica

ISBN: 9788488730114

576 páginas

26,50 euros

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‘La inquilina de Wildfell Hall’ de Anne Brontë was originally published in Papel en Blanco on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.